Posts Tagged ‘intercambio’

Aiesec me cumple un sueño…

Al final de este viaje llegaré a Fin del Mundo, un paraje en plena selva tucumana.

Al final de este viaje llegaré a Fin del Mundo, un paraje en plena selva tucumana.

 

 Al principio no tenía muy en claro hacia dónde ni de que modo quería abordar el camino. El entusiasmo me volvió al cuerpo al toparme con un avisito en un diario local invitando a una reunión informativa de un grupo de jóvenes que promueve viajes internacionales.

 

Sin meditarlo mucho me llegue hasta el auditorio de una seudo universidad -mejor conocido como colegio universitario- donde se dieron cita unas 80 personas  a escuchar la propuesta de Aiesec.

 

La organización surgió en las postrimerías de la segunda Guerra Mundial como una iniciativa para profundizar los lazos entre jóvenes de distintas naciones y promover la paz mundial.

 

Cabe destacar que el núcleo fundacional estuvo compuesto por estudiantes franceses de administración de empresas y contabilidad.

 

 

Los aiesecos crecieron y ahora están por todo el mundo pero el sesgo economicista que les dio vida no se perdió sino que se ha profundizado. Cada delegación funciona como una pequeña -o no tanto- unidad de negocios. Lo cual no está nada mal.

 

 

El planteo de la charla era el siguiente: “joven argentino próximo a egresar o recién egresado puedes ‘aplicar’ para una pasantía paga a algún lejano país a cambio de US$ 450 o puedes enrolarte en una especie de voluntariado en un país latinoamericano por unos US$ 150”.

 

 

Para los amantes de los números y la informática las opciones de viaje/trabajo eran diversificadas. Por el contrario, quienes pertenecemos a las ciencias sociales debíamos contentarnos con trabajar para una ONG respaldada por alguna multinacional…dentro de un engranaje diseñado para lavar culpas con el pomposo nombre de “responsabilidad social empresaria”.

 

 

La revelación

En mi afán por participar de un viaje me uní al grupo tras superar las pruebas de selección -que incluyeron rol play y entrevistas-. Finalmente, se me aceptó como miembro de Aiesec Cono Sur.

 

 

Al día siguiente se organizó la bienvenida o “inducción”: una jornada maratónica de 10 horas en la que no faltaron charlas introductorias, videos institucionales, juegos infantiles y la enseñanza tanto de bailes tipo porristas como de eslóganes poco felices del estilo: “¡What’s up!”….“Aiesec” (sic).

 

 

Aquella jornada de octubre fue determinante para saber que estaba en el lugar equivocado. Cada vez que se me rebelaban los versículos de la filosofía aieseca en igual medida se desdibujaban mis intereses y motivaciones.

 

 

En varios pasajes de aquel día me sentí un completo extraño. Si hasta me retrotrajo a otra tarde equivocada cuando estuve a punto de enrolarme en una secta fundamenta-evange-lista en pos de una experiencia periodística.

 

 

Pero Aiesec no fue en vano. Sirvió nada menos que para envalentonarme en la planificación de un viaje único. Diferente a todo lo que jamás hice. Sin la ayuda de nadie.

Gracias Aiesec!!!    

Anuncios