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Un viaje a través de la lengua

Cursos intensivos de idioma en Cordoba.

Cursos intensivos de idioma en Cordoba.

El verano ofrece una oportunidad inmejorable para estudiar un idioma extranjero. Te presentamos algunas opciones copadas en la siguiente crónica. 

 

Verano en la ciudad. Calor, humedad, más calor. Soles majestuosos pero sin playa ni océano a la vista. Hay formas de encontrar un alivio transitorio: una ducha de agua fría, un ventilador que vomita aire caliente. Si te toca laburar, estudiar o quedarte en casa por falta de guita, si no sos el feliz ganador del Gordo de Navidad o de un viaje paradisíaco para 4 personas, no queda otra que sobrellevarlo de la mejor manera.

Nos preguntamos entonces ¿No es injusto tener que soportar la felicidad ajena de los que si disfrutan sus vacaciones y colapsan Facebook con fotos y sonrisas desde destinos soñados? ¿Acaso los que se quedan no pueden viajar a Berlín, Paris, Florencia, Londres o New York…aunque sea imaginariamente?.

Pensando en estos viajeros de entrecasa, dedicamos dos jornadas a recorrer espacios emblemáticos que dictan cursos de idiomas extranjeros durante el verano. Una forma diferente de viajar hacia otros países a través de su lengua y su cultura pero sin presentar pasaporte.

En la ciudad de la furia

Jueves 11.00 a.m.: el cronista está indeciso y no sabe por donde comenzar. Casi por instinto se dirige a Plaza España. La idea de actuar de incógnito para obtener información es tranquilizadora: cuando uno se presenta como periodista algunos piensan que la verdadera intención es vender publicidad o brindar una imagen distorsionada de su institución. De nada sirven las explicaciones.

-“Seguro hay algo raro… ¿Cuál es la trampa?”.

Pero no hay secreto, no hay revelación y ante la incredulidad de nuestro ocasional interlocutor no queda otra opción que buscar la puerta de salida.

Esta vez es distinto: mi papel consiste en pasar por un potencial estudiante de idiomas que deambula por Nueva Córdoba y el centro con el fin de conocer las ventajas que ofrecen los cursos de verano.

Como decir cerveza en alemán

Jueves 11.20 a.m.: La primera escala es Avenida Yrigoyen 646, sede del Goethe-Institut. Allí no vas a encontrar una réplica a escala del Muro de Berlín pero si podes aprender alemán. Está emplazado en una casona antigua y silenciosa. En la recepción una chica de sonrisa amplia se esmera en contestar mis preguntas mientras ofrece un volante con información clave. También me quedo con otro folleto que promociona los cursos con la imagen de un vaso lleno de cerveza acompañado de la leyenda “Bier…ya estás aprendiendo”. El gancho funciona. Dan ganas de tomar cerveza y de paso aprender alemán.

El intensivo de verano inicia el 03 de enero en módulos de 3,15 horas de duración, dos días a la semana. Para cursar en un nivel superior al principiante es indispensable rendir un examen de nivelación.

Cinco en uno

Jueves 11.45 a.m: Camino hacia el centro paso frente al ex Palacio Ferreyra y por suerte la Asociación Argentina de Cultura Británica tiene sus puertas abiertas. En el lugar reina una calma chicha apenas interrumpida por la voz firme de una señora vestida con zapatos, falda y saco negro que explica:

-“Aquí no se dictan cursos de verano”.

La oferta de inglés de Cultura Británica está orientada sobre todo a niños y adolescentes y como ellos desaparecen durante las vacaciones, la actividad es nula.

Jueves 12.10 p.m: El calor del mediodía ahuyenta a los transeúntes hacia la vereda donde el sol golpea menos. En la zona del Mercado Sur, mujeres en grupos de 2 o 3 pelean cuerpo a cuerpo por las mejores ofertas en ferias de ropa trucha y locales de segunda selección.

Al 159 de Ituzaingó, entre un banco y un local de ropa interior femenina, se encuentra el área de Cursos Intensivos dependiente de la Facultad de Lenguas de la UNC. Hay que recorrer un extenso pasillo para llegar hasta las pizarras informativas. Las opciones abundan: inglés, francés, portugués, alemán e italiano. Las clases comienzan a partir del 10 de enero y se cursa 4 veces a la semana durante 2 meses. Si contás con conocimientos previos siempre está abierta la posibilidad de rendir un examen de ubicación. Si en cambio tu nivel es avanzado la alternativa pasa por los cursos de consolidación. Sus contenidos incluyen desde pronunciación y articulación hasta películas, juegos y aspectos culturales como tradiciones, comidas, música y arte.

¡Guardia! ¡Guardia!

Viernes 19.30 p.m.: El Instituto Italiano de Cultura brinda sus cursos en un viejo edificio próximo al Consulado. El aislamiento acústico es increíble: desde la ventana pasan autos y colectivos pero solo se escucha el televisor de la sala principal con el sintonizador clavado en la RAI. Después de un rato de espera aparece un guardia de seguridad que se excusa porque nadie puede atender y me invita a dirigirme hasta Ayacucho 131. Diez minutos más tarde, ya en la sede central, otro guardia de seguridad anuncia que la secretaria salió a realizar un trámite y que toda la información necesaria está en el folleto rojo furioso que entrega a todo aquel que ingresa al lugar.

Se escuchan voces de fondo cantando a capella.

-“Es que hay un ensayo. El miércoles se cierra el año con un número de ópera. Es gratis, puede venir si quiere”, dice el guardia.

Le doy las gracias y apuro el paso. El folleto rojo indica que desde el 17 de enero hasta el 11 de marzo se dictan cursos intensivos de italiano solo para primero y segundo nivel.

Viernes 19.55 p.m.: En el bar de la Alianza Francesa dos personas que toman café me miran pasar con indiferencia. La ventanilla de la Secretaría está cerrada. La empleada está de pie del otro lado del vidrio con su cartera en la mano y amaga con irse. Le hago señas desesperadas. Me entrega el folleto de rigor y se despide a toda velocidad.

La Alianza propone su propio Tour de France. “Un recorrido intenso por la lengua y la cultura francesa” en cuatro niveles de perfeccionamiento que inician el 2 de febrero y concluyen el 11 de marzo. Se cursa dos veces por semana, tres horas por día.

La última de las postales del día muestra la Torre Eiffel y el Arco del Triunfo en una misma secuencia junto al Arco de Córdoba y la Iglesia de Los Capuchinos. Ojalá todo estuviera tan cerca. ¡Oh la lá! París!.

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El mundo en tu casa

CouchSurfing: es una red social de viajeros 2.0

CouchSurfing: es una red social de viajeros 2.0, una comunidad de contactos en línea permite viajar por el mundo sin tener que pagar un hotel. Sebastián Sigifredo te cuenta cómo hacer turismo alternativo, nuevos amigos y aprender idiomas desde la comodidad de tu departamento.

CouchSurfing (CS) es una red social que promueve el intercambio cultural entre personas de todo el mundo. Con CS podes viajar muy lejos o hacerlo sin moverte de tu casa acumulando experiencias con personas de otros países.

La comunidad tiene más de 2 millones de usuarios y está disponible en 33 idiomas. Fue creada en 2004 por Casey Fenton y en Argentina vive un auge vertiginoso desde 2009. La edad de los viajeros comprende desde los 18 a los 50 años pero la tendencia de “surfear un sillón” es elegida mayoritariamente por los jóvenes universitarios entre 20 y 28.

“La idea es compartir, conocer y nutrirse de las experiencias humanas de otros con diferente educación, cultura y pensamiento. Nos moviliza a ser personas de mente abierta”, cuenta Luciano, 28 años, estudiante y uno de los miembros más activos del grupo Córdoba de CS.
Para Federico Acosta, otro miembro local, la red “nació de una utopía y su mensaje es el de generar una posibilidad de encuentro e igualdad entre todos aquellos que sentimos la pasión de viajar porque vemos al planeta como nuestra casa. Reconociendo nuestras diferencias como algo enriquecedor y donde es posible aprender nuevas cosas y formas de ver el mundo”.
Para ingresar a la comunidad no es necesario cumplir requisito alguno. El primer paso consiste en hacerte miembro y completar tu perfil. A partir de allí podés empezar a hospedar a viajeros de cualquier parte del mundo o localizar contactos en los lugares donde quieras viajar. No existe ninguna obligación de las personas de alojar y tampoco tiene un fin comercial así que las estadías no se cobran. Lo único que esperan obtener a cambio es que te integres a su modo de vida y, en algunos casos, algo de ayuda con las tareas del hogar.
Luciano descubrió CS mientras atendía a una cliente extranjera en su trabajo. Corría el 2007 y él era vendedor en un local comercial al que llegó una chica alemana que nadie prestaba atención. Él ayudó a la viajera en su compra y ésta lo invitó a bailar tango junto a otros miembros de CS. “Jamás me sentí tan cómodo en un grupo nuevo de personas, en la mayoría de los casos reina la buena onda y la predisposición de ayuda es inmensa”, comenta Lucho. En cambio, Federico se sumó por referencia de un viajero suizo que encontró en la Patagonia y más tarde se convirtió en su amigo.

CouchSurfing en Córdoba

En cada ciudad existe un grupo más o menos estable que organiza actividades para los miembros. En Córdoba, durante un par de días se presentan opciones que incluyen desde reuniones para tomar mates en el Paseo del Buen Pastor pasando por un karaoke nocturno o una escapada de fin de semana a La Quebrada de los Condoritos. Actualmente, el grupo de Córdoba está más consolidado pero no siempre fue así. Cuenta Luciano: “Desde mi ingreso asumí un rol muy activo en la comunidad ya que siempre me gustó organizar mettings con personas que tienen interés de ayudar a conocer la ciudad a los viajeros. Cuando comencé no había mucha actividad pero le metimos pilas junto a otros surfers (miembros) locales y ahora es el nexo de conexión para varias actividades”.
La participación dentro de CS depende de los intereses y expectativas de cada usuario. Mila Francovich, 22 años, estudiante de Psicología, elige participar hospedando y hospedándose pero no descarta otras alternativas. “En algunas ocasiones que no puedo ofrecer mi couch me encuentro con gente sólo para tomar algo o salir a pasear”.

Visitas raras

Viajar a otros países parece la forma ideal de acceder a experiencias interculturales pero la tarea de los surfers en el ámbito local demuestra que también parte de esas vivencias pueden trasladarse a tu propio hogar. “Conocer a alguien de otra cultura no sólo te muestra mejor como es el mundo sino que completa la mirada de tu propio país sobre las cosas que nosotros, por vivir acá, las tenemos naturalizadas”, afirma Federico.
“Estar en contacto con personas que tienen realidades tan distintas a la nuestra y alojarlos en tu casa es como si su ciudad viniese con ellos y te enseñaran cada rincón”, opina Lucho.
Por el departamento de Mila ya pasaron unas 25 personas de distintos países del mundo pero más allá de la cuestión numérica ella rescata el factor humano: “De todos aprendí algo. Aclaro que jamás tuve una experiencia negativa si bien algunas son mejores que otras. En general, la gente es muy respetuosa y he aprendido sobre idiomas, costumbres, comidas, geografía, de todo”.
Lo cierto es que al recibir viajeros también se generan vínculos de amistad y muchos de los visitantes ofrecen sus hogares aunque no tienen obligación de hacerlo. “La mayoría de las personas que han pasado por mi casa me han ofrecido la suya y en algunos casos ya he retribuido tal gesto de amistad”, confiesa Samuel Cil, 33 años, egresado universitario y miembro activo desde 2009.
Lucho tiene planes de viajar a Brasil y luego pasar por Bolivia, continuar hacia Perú e intentar alcanzar México, siempre a través de la red de contactos de CS. Además, recibió invitaciones para ir a Puerto Rico y otra muy especial “para visitar Alemania con pasaje pago, cortesía de mi primera amiga de Couch en forma de agradecimiento por la ayuda y el tiempo brindado a ella durante su estadía en Córdoba”.

Experiencias seguras

La buena onda de los participantes hace que el éxito esté prácticamente garantizado de antemano. Sin embargo, CS cuenta con un sistema de validación y referencias que permite conocer los antecedentes del viajero o del posible anfitrión para evitar sorpresas desagradables.
El más utilizado consiste en revisar el perfil del candidato para saber las opiniones positivas o negativas que recibió de experiencias anteriores. Cada miembro califica a la persona con la que compartió la estadía y esa información queda disponible para que los demás usuarios de la comunidad puedan estimar el nivel de confianza del participante y valorar su hospitalidad.
“Es normal estar miedoso o inseguro ante la primera oportunidad pero después de la primera experiencia se aprende mucho. Además siempre se puede recurrir a otros miembros locales para asesorarte de onda”, dice Samuel. Mila cree que no hay motivos para preocuparse si uno está atento al sistema de referencias: “He tenido alrededor de 60 experiencias en CS y nunca me pasó nada negativo. Es cierto que se necesita tener la mente abierta y buena disposición, pero es de lo mejor que he hecho en mi vida”.

+ info: http://www.couchsurfing.org