Archive for 14 marzo 2013

Nueva Córdoba: la aventura de vivir a pasos de la movida nocturna

Nueva Cordoba: Un barrio para gente despierta

Nueva Cordoba: Un barrio para gente despierta

Mientras el Consejo Deliberante de la ciudad comienza a discutir un proyecto para regular la emisión de sonidos y vibraciones (contaminación auditiva), rescatamos el lado menos conocido de los estudiantes universitarios que viven -literalmente- en medio del ruido.

El barrio más estudiantil de Córdoba reúne inframundos bien diferentes pero conectados unos con otros. La Nueva Córdoba comercial, con su vertiginoso horario continuado de 9 a 20, al fragor de los bocinazos, entre el hedor a smog y aromas variopintos de locales de comida rápida; la Nueva Córdoba universitaria, con sus miles de kilómetros de libros y apuntes circulando en bolsos, morrales y mochilas de estudiantes preocupados por alcanzar la clase del día.

Y todas las noches -o casi todas- palpita la Nueva Córdoba nocturna: con sus bares de luces tenues y mesitas en la vereda, pubs con música al palo y otros con música ambiental, boliches repletos -aunque las ordenanzas lo prohíben- y otros en que los patovas intentan sobrellevar el aburrimiento contando el número de ebrios que pasan por la puerta cada diez minutos.

Cuando la noche llega a la Cañada, Nueva Córdoba se cubre de luces y de gente con ganas de divertirse. Poco importa si es verano o invierno, si hay turnos de examen o cursado intensivo, basta caminar un rato por Rondeau y su zona de influencia para caer en la cuenta que aquí la vida transcurre a otro ritmo, con reglas no escritas y una impronta distintiva.

Aunque nadie presta demasiada atención a lo que permanece oculto detrás de la fachada del bar de moda, en los edificios circundantes viven muchos estudiantes que conviven más o menos a gusto con la movida joven del barrio estudiantil. Es que en esto no hay uniformidad de opiniones: están aquellos que encontraron “su” lugar y no quieren mudarse por nada del mundo, los hay indiferentes y despreocupados, y también están los que se hartaron de todo y tienen ganas de tomarse un descanso pronunciado en una isla desierta.

El 99 por ciento de los estudiantes disfruta a pleno la noche eterna de Nueva Córdoba pero…¿Cómo vive el escaso 1 por ciento -que en términos prácticos comprende a varios centenares de personas- que habita en las calles que nunca duermen? Doctámbulos! recorrió la zona más candente y te cuenta secretos y estrategias de los vecinos más despiertos.

La vida desde un primer piso

Mudarse al primer piso de un edificio con un local nocturno en la planta baja parece una obstinada incursión destinada al insomnio perpetuo pero los testimonios aquí recogidos lo desmienten.

Al momento de decidirse por un departamento de estas características, los estudiantes destacan elementos como ubicación privilegiada, seguridad, comodidad y precio conveniente del alquiler. Florencia Gómez (19 años) es estudiante de Psicología y vive en Independencia y Boulevard San Juan: “Decidimos mudarnos aquí con mi actual compañera porque queda cerca de donde vivíamos antes, el precio es bastante accesible, el departamento está en buenas condiciones y es cómodo”.

Por su parte, Camila Mazzola (22 años), estudiante de Diseño de Indumentaria y Textil, explica: “Me instalé aquí porque me gusta la ubicación y no aguantaba más vivir con mi compañera de departamento anterior”, desliza entre risas desde su bunker ubicado sobre la Cañada a escasos metros del Bv. San Juan.

“Estoy cerca de la facultad, de la casa de mi novia y también hay mucho movimiento de gente”, dice Imanol Munárriz (22 años), estudiante de Relaciones Públicas e Institucionales, al destacar las ventajas de vivir en un primer piso sobre la intersección de Obispo Trejo y Achaval Rodríguez.

¿Cambio de hábitos?

Hasta aquí todo muy bien pero la convivencia con la vida nocturna a veces requiere algunas modificaciones en la rutina diaria. Fernando Morales (27 años), estudiante de abogacía y residente de un primer piso ubicado en el circuito nocturno próximo a la Cañada, opta por estudiar de día cuando el bar está cerrado. Además, intenta “no abrir la ventana del dormitorio porque es imposible dormir, sobre todo en verano”.

“Lo malo del lugar es el ruido de los bares, que excepto los domingos, están abiertos todos los días. Nosotras vivimos en un piso bajo, por lo que los ruidos son constantes. Llega un momento en que te acostumbras pero por ahí molesta que a las tres de la mañana te suban el volumen a todo lo que da…o como ocurre en este preciso momento que están cantando a más no poder. La música del boliche de enfrente también se escucha y si no podemos dormir, cerramos las persianas”, cuenta Florencia.

Luciana Casas (18 años), estudiante de Diseño Gráfico y vecina de calle Marcelo T. De Alvear al 300, ya se acostumbró: “Al principio me costaba descansar pero ahora, con todas las cosas que hago, llego a la noche cansada y no tengo problemas para dormir”. Camila tampoco altera su rutina: “Simplemente si tengo que dormir duermo y si tengo que estudiar estudio. No me molesta para nada. Aunque suele vibrar el piso por la música anulo los ruidos y hago lo que tengo que hacer”.

Paradójicamente, la ubicación estratégica de los estudiantes consultado permite que, en la mayoría de los casos, sus respectivos departamentos se conviertan en un punto de encuentro para las salidas nocturnas. Así se convierten en anfitriones a tiempo completo.
Imanol se reúne seguido con sus amigos para disfrutar de un asado. A Florencia los suyos la visitan con frecuenta y en lo de Fernando siempre se juntan a hacer la previa. Camila agrega: “Todas las juntadas son siempre en mi casa”.

Trasnochar con ventaja

A estos chicos, la situación también les otorga una ventaja impensada para muchos estudiantes que viven al filo de las multas si deciden hacer fiesta en su departamento: pueden hacer la suya sin preocuparse demasiado porque el barullo exterior ¡disimula lo que ocurre puertas adentro!.

Habitar en la zona de diversión es una invitación a disfrutarla. La tentación aparece en cada esquina y la estrategia de los estudiantes que viven encandilados por la noche de Nueva Córdoba se orienta más a la integración con el ambiente festivo que a una oposición acérrima.

Y si no prestemos atención al testimonio que dejó Álvaro Olivera en el muro de facebook de Doctámbulos!: “Mi habitación y el baño están pegados a un supuesto bar que abre desde el jueves en adelante…tiembla todo el departamento y a veces escucho hasta los tragos que se piden. Pero que quede claro: no me pienso mudar porque es la excusa perfecta para salir los fines de semana”.

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RECUADRO:
Un lugar en el mundo

A pesar de lo que podría creerse, ninguno de los estudiantes consulados por Doctámbulos! está dispuesto a abandonar el departamento donde vive. Fernando Morales, estudiante de abogacía y residente en la zona festiva próxima a la Cañada, indica: “Me siento muy cómodo en la zona”.

Luciana Casas, estudiante de Diseño Gráfico y vecina de la misma cuadra, acuerda con la opinión de Fernando: “Me siento muy a gusto. Vengo de una ciudad chica (Arroyito) y mudarme acá es realmente un gran cambio. Pero me siento un poco más segura porque siempre hay gente en los bares, además Nueva Córdoba esta lleno de estudiantes y eso me da mayor tranquilidad”.

Florencia Gómez y su compañera de departamento ubicado la intersección de Independencia y Boulevard San Juan tampoco se arrepienten: “Nos encanta, no nos mudaríamos”, confirma.

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Salud sexual, divino tesoro

ETS: mejor prevenir que curar

ETS: mejor prevenir que curar

El contagio de enfermedades de transmisión sexual no distingue géneros, estaciones del año ni escalas sociales. Te contamos cómo hacer para entregarse al placer sin sufrir sorpresas desagradables.  

Las ETS son enfermedades infecciosas que se transmiten a través de las relaciones sexuales sin preservativo. El HIV/Sida  es la más conocida y temida pero no es la única: Sífilis, Condilomas (HPV), Tricomoniasis, Herpes genital, Gonorrea y Clamidia son sólo algunas de un extenso listado.

Entre los universitarios nadie parece tomarse demasiado en serio el tema hasta que una molestia, una lesión genital o algún síntoma extraño se convierten en la antesala de un diagnóstico inesperado. El foco del problema está centrado en la falta de prevención dado que, lejos de estar en retirada, las ETS se expanden en Argentina y en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) cerca de 60% de estas infecciones ocurren entre menores de 25 años, y de éstos, 30% son de menos de 20 años.

Sexo con sorpresa

Alejandra Ayen es especialista en Tocoginecología de la UNC y muchas de sus pacientes son estudiantes universitarias. “Existe un concepto erróneo de lo que es tener una pareja estable. A los 2 o 3 meses de iniciar una relación se abandona el preservativo por la píldora anticonceptiva y después aparecen los problemas”, afirma. La preocupación principal de los estudiantes pasa por los embarazos no deseados y lo demás queda en un segundo o tercer plano porque se piensa que esas cosas sólo les pasan a otros, hasta que te toca sufrirlo en carne propia.

Valga como ejemplo el testimonio de una estudiante de 19 años recogido en un consultorio de nuestra ciudad: “Estoy saliendo con alguien que se hizo conmigo los análisis de Sida y Sífilis, desde entonces comencé a tomar la píldora ¿Cómo es posible que ahora me diagnostiquen HPV?”.

Ante la evidencia parece apropiado replantear el concepto de ‘pareja estable’ y mientras tanto usar preservativo correctamente y en cualquier circunstancia, así se trate de encuentros ocasionales u otros de distinta naturaleza.

Conciencia tardía

Dentro de la población estudiantil de Córdoba los resultados parciales muestran la persistencia de una toma de conciencia tardía respecto a las ETS. El sexo seguro es saludable y en esta materia el preservativo es el principal aliado para todos y todas: de nada sirve que él lo utilice esporádicamente o previo a la eyaculación. Tampoco ayuda si ella no tiene uno siempre a mano en su cartera o en la mesita de luz.

En el camino sinuoso de la prevención, ellos tienen una enorme cuota de responsabilidad. La antipatía de los chicos hacia el preservativo es pública y notoria. Los muchachos cuentan con un arsenal de argumentos dignos de una antología de las peores mentiras jamás contadas para excusarse de usarlos. Repasemos el top five del anti-profiláctico: “no porque pierdo sensibilidad”; “no porque afecta la erección”; “no porque me hice los análisis y no tengo nada”; “no porque soy alérgico al látex”; “no porque sos la única mujer de mi vida”…y así sucesivamente.

Ante la ineficacia de las campañas de prevención de ETS para que los jóvenes utilicen siempre el preservativo, las acciones ahora se dirigen a concientizarlas a ellas. Lo explica la Dra. Ayen: “En las clases de educación sexual trabajamos mucho el tema con las jóvenes: que ellas compren el preservativo, que lo lleven y exijan el uso del mismo; estamos empoderando a las mujeres para que ellas sean vectores de prevención ante el estrepitoso fracaso con el sexo opuesto”.