Archive for 11 diciembre 2010

El lado Dirty del periodismo

Al principio improvisaba glosas para actos escolares. Después participaría en cuanta revista circulaba por las aulas del colegio. El alumno Raúl Ortiz mostraba aptitudes para la escritura pero él desoía ese llamado interior.

“Nunca me lo tomé en serio, así que cuando terminé el secundario estudié ingeniería. Dos años después, cuando me di cuenta de que nunca iba a poder ni siquiera regularizar Física Experimental I, entré en Ciencias de la Información y al toque percibí que eso era la mío”, dice Dirty.

En 1982, con algunos compañeros de cursillos publicó un fanzine –Elsacacorcho– que traducía al ámbito universitario el estilo de la revista Humor. Dirty, su seudónimo, surge en aquellos tiempos difíciles de la Guerra de Malvinas cuando todo lo que irradiaba un aire british era objeto del chauvinismo más recalcitrante.

“Con los miedos propios de haber crecido durante la dictadura, firmábamos con seudónimo. Yo venía firmando cosas como Dirty White Boy, que era el título de un tema de Foreigner al que yo resignificaba desde el punk. Ahí decidí acortar el mío a Dirty. Y así quedó”.

Durante el ocaso de los años de plomo su labor periodística se intensifica y comienza un peregrinaje –que hoy continua- por diversos medios. “El primer lugar donde me pagaron por una nota fue la revista Hortensia; y el primer diario en el que publiqué fue el Tiempo de Córdoba, gracias a la buena onda de Mercedes Outumuro y la Negra Grotti”, recuerda.

Desde entonces trabajó como conductor, productor y musicalizador de programas de radio y televisión, fue colaborador de los diarios Córdoba, Página/12 Córdoba y La Voz del Interior entre otras publicaciones locales y nacionales.

Actualmente es Jefe de la Sección Espectáculos del diario La Mañana de Córdoba, acompaña la cruzada de Droopy Campos a través de la coordinación de contenidos de la revista La Central y es docente de Comunicación en un colegio de estirpe prusiana.

Algunas apostillas que vale la pena destacar: Dirty desarrolló en coautoría un personaje con todas las letras –Juan Carlos Maraddón– cuyas aventuras nocturnas fueron compiladas en dos libros super-recomendables. Otra: en el rol de conductor se entrega al placer los lunes por la noche en un programa radial intitulado El Discazo -y lo que es aún mejor: el placer circula entre invitados y oyentes. Otra más, un rasgo de su humanidad: a pesar de su vasta trayectoria es un tipo humilde que sigue creyendo que ejercer el periodismo exige, ante todo, actuar con dignidad.

-Laburaste como musicalizador de programas, escribiendo canciones en Proceso a Ricutti, ahora participas en DJ Charlatans, por no mencionar tu tarea periodística ligada al rock y demás…lo que habla a las claras de una estrecha relación con la música ¿Cuales fueron esos primeros discos que te marcaron para todo el viaje? ¿De qué manera la música incidió en tu formación como periodista?

-“En la adolescencia escuché de todo: cuando todavía no había terminado la secundaria, iba a lo del Perro y le pedía discos de Queen, de Iggy Pop y de Miles Davis. Pero el primer disco que me partió la cabeza casi en tiempo real fue Never Mind The Bollocks de los Sex Pistols. Mirando mis discos viejos, lo que más vas a encontrar es Beatles, Clash, Talking Heads y Pixies. Y la música, en mi formación como periodista y en mi vida, ha sido una de las pocas constantes. Mi vida, sin la música, sería un aburrimiento total”.

-Si tomamos en cuenta estos antecedentes de tu historia ¿Puede decirse que haciendo El Discazo te diste un gusto?

-“Absolutamente. Escuchar discos memorables junto a gente amiga es un gusto enorme. Y como la radio es el medio que más disfruto -ya sea haciéndola o escuchándola-, intento transmitir ese goce a los oyentes. La primera vez que hice un programa de radio fue en la vieja LV3 los domingos a la noche. Con Los Burdos hicimos las mejores temporadas en ese horario. Y ahora reincido. Las autoridades de la radio y la audiencia han sido muy generosos dándome con ese gusto”.

-Tras la publicación de Yo también fui un boludo (ex Ed. Diálogo Beat / Lumpen Gigoló Factoría, Córdoba, 2006) y El lado luna de lo oscuro (MaraddónPress, 2008) ¿Estás proyectando un nuevo libro? ¿Hacia dónde apuntan hoy tus inquietudes con la escritura?

-“Yo pensé que había logrado matar a Maraddón, pero el tipo se resiste. Hace pocas semanas conocí al responsable de una editorial independiente y hablamos sobre las posibilidades de darle una tercera oportunidad a Juan Carlos. Material inédito hay, así que a lo mejor en 2011 renace el mito. Mientras tanto, estoy trabajando en otra historia que nada que ver y que se dará a conocer cuando madure… o morirá verde. Y sigo escribiendo letras para mis amigos músicos, por supuesto”.

-¿Juan Carlos Maraddón es el alter ego de Dirty Ortiz? ¿El personaje incluye algún rasgo autobiográfico?

-“Después de haber estado fuera del circuito nocturno durante varios años, volví y encontré situaciones que merecían ser contadas. Era un momento de ebullición en la noche cordobesa, pero no me interesaba la crítica cultural sino un relevamiento apasionado. Junto a dos amigos -Carlos Rolando y Martín Toledo-, inventamos a Juan Carlos Maraddón y lo hicimos responsable de un newsletter en el que resumíamos aventuras varias. Cuando ese personaje pasó al blog, me dejaron solo escribiendo los textos y con más razón me escudé en el personaje, para que nadie me reclamara una verosimilitud que nunca fue prometida. Pero claro, la ciudad es chica y no fue posible mantener el anonimato por demasiado tiempo. Lo que respeté es que Maraddón tuviese rasgos autobiográficos de los tres autores originales. No llega a ser un loser porque ni siquiera compite: sabe que lo importante no es competir. Y cuando gana, lo hace contra su propia voluntad”.

Periodismo hormonal

-¿Cuáles son los desafíos que te plantea tu labor como Jefe de Sección en un diario? ¿Con qué clase de condicionantes tenes que lidiar?

-“El principal desafío es hacer tu trabajo con la mayor dignidad posible. Por una parte, está el condicionante del espacio, que generalmente escasea, y también el lugar donde vas a ubicar las notas (cabeza de página, abajo, etc.). También condiciona la línea editorial del diario o las obsesiones de los secretarios de redacción con determinados temas. Pero lo que cada vez condiciona más son los imperativos de la publicidad y el marketing. En muchas ocasiones, antes de publicar algo, los periodistas tenemos que consultarlo con el gerente comercial antes que con el jefe de redacción”.

-Con frecuencia se tienden a solapar las fronteras que parecen demarcar el campo de trabajo, por ejemplo, entre aquello que se denomina periodismo de espectáculos y lo que se da en llamar periodismo cultural. ¿Te sentís más cerca de  uno u otro periodismo? ¿Consideras que los diferencia alguna especificidad?

-“Esas categorías suelen no ser demasiado rigurosas y van cambiando con el paso del tiempo. Lo que antes era ‘Cultura’ hoy es ‘Culturas’. Lo que antes era “Información General” hoy es ‘Sociedad’ o ‘Ciudad’. Lo que antes era ‘Policiales’ hoy es ‘Sucesos’. Más allá de las definiciones, en la teoría me siento cerca del periodismo que trata de aportar algo nuevo al lector, escribiéndolo de una manera subyugante. En la práctica, existen muy pocas posibilidades por estos días de practicar este tipo de periodismo, se llamen como se llamen las secciones”.

-¿Qué lecturas haces del periodismo cultural que se produce en Cba? ¿Qué medios locales consultas?

-“Muchos de los periodistas culturales cuyas notas me gustaría consultar han quedado fuera de las redacciones en las sucesivas reestructuraciones de los planteles. Un diario como La Voz del Interior, que construyó una manera de mirar la cultura cordobesa, se dio el lujo de discontinuar el suplemento, y hoy debe reconstruir aquella mirada desde Ciudad X. Deodoro es, a su manera, también heredera de esa construcción. Humildemente, desde La Mañana tratamos de plantear otra mirada y junto a algunos compañeros sostuvimos casi a pulmón un suplemento cultural durante unos tres años. Nos tomamos vacaciones un enero y cuando al empezar febrero quisimos volver a hacerlo nos dijeron que no salía más”.

-¿Tenes expectativas sobre la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual?

-“Tengo expectativas sobre un debate acerca de la ley de medios. Nadie duda de que hace falta una nueva ley y probablemente ésta sea una de las más apropiadas en este momento. Pero todo cae en el agujero negro de las disputas entre el gobierno y la oposición. Hablar de que ésta es una ley “K” es tan absurdo como haberse referido en su momento al sufragio femenino como “ley peronista”. Hay derechos que exceden al partido que los hubiera promovido. Por eso, trato de privilegiar la defensa de esos derechos por sobre las fidelidades políticas y/o corporativas. Si dejamos librada la defensa de nuestros derechos a los funcionarios (del gobierno que sea) o a los empresarios periodísticos, estamos perdidos”.

-¿Qué opinión tenes respecto a esa mirada ligeramente impiadosa -cuando no sarcástica- que suele haber en Córdoba respecto de las producciones locales, sea en el ámbito de la música, el teatro, las letras o incluso en el periodismo?

-“El cinismo, la ironía y el sarcasmo cotizan bien en el periodismo cultural. Entonces, se termina aplicando en altas dosis contra aquello que no nos gusta, a la vez que se practica la apología lisa y llana de lo que sí nos gusta. El procedimiento deriva en la gestación de un canon: esto sí, esto no. Por suerte, a muchos artistas no les importan ni la crítica ni los cánones. Esos son los verdaderos artistas”.

-¿Qué es ser periodista hoy?

-“Un periodista hoy ES un tipo que copia y pega lo que han escrito otros, de la manera en que lo obliga a hacerlo el medio para el cual trabaja. Un periodista hoy DEBERIA SER un agente activo que trabaje para democratizar el acceso a la información”.

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Sin iglesia, por convicción

Apostasia Colectiva propone renunciar a la Iglesia Catolica.

Apostasia Colectiva propone renunciar a la Iglesia Catolica.

La apostasía es una de las variantes más novedosas de la militancia y surge en los últimos años con el impulso de una nueva generación de jóvenes descontentos con una de las instituciones que dice representar a Dios en la tierra: la Iglesia Católica.

“En general, los que apoyamos esta causa venimos de una, dos o más militancias previas. Hay quienes vienen de movimientos de diversidad sexual, hay feministas, hay quienes trabajan por la despenalización del aborto, hay ateos y también laicistas militantes”, explica Andrés Miñones, uno de los coordinadores en Buenos Aires de la Campaña Nacional de Apostasía Colectiva.

Argentina es un país de fuerte tradición católica, con más de un 70 por ciento de la población que se reconoce en este culto, regido por una Constitución que en su artículo segundo consagra al catolicismo como religión oficial y en cuyo territorio se encuentran distribuidos más de 3900 establecimientos educativos confesionales.

Ante tal escenario, pocas voces se alzan para cuestionar a la Iglesia y su injerencia en temas que exceden a su tarea pastoral. Una de ellas es Apostasía Colectiva. Así como hay personas que se desafilian de un partido político porque ya no se sienten representadas y otras que archivan su carné de socio del club de sus amores por diferencias con sus dirigentes; Apostasía Colectiva promueve darse de baja de la Iglesia Católica.

En el nombre de…cada uno

No existe un perfil del apóstata promedio pero pueden esbozarse algunas tendencias: dos tercios de quienes participan tienen menos de 40 años, el número de hombres es un poco mayor al de mujeres y la abrumadora mayoría proviene de grandes ciudades.

“Hasta el momento más de 2000 personas generaron su carta de apostasía en la web en el país. Aún no podemos saber cuántos hicieron la gestión formal (ante la iglesia)”, afirma Andrés.

Los motivos para hacerlo son variados y dependen de una decisión absolutamente personal de cada individuo -o apóstata, cómo se llama a quienes dejan la institución-. Entre los argumentos más recurrentes se destacan: discrepancias con la cúpula eclesiástica, creer en Dios pero no en la institución, profesar otros cultos, declararse agnóstico o ateo, etc.

Resistencia eclesiástica

Según el coordinador porteño, los apóstatas de Córdoba deben lidiar con la intransigencia de la Iglesia local: “Intuimos que en Córdoba aún no hay respuestas favorables, ya que todas las consultas que recibimos desde allí tienen que ver con cómo empezar el trámite o bien con qué hacer frente al silencio de la Iglesia. Parece ser uno de los lugares donde las autoridades decidieron no hacer caso a los pedidos de renuncia”.

El trámite de apostasía se realiza enviando una carta dirigida a la diócesis a la que pertenece la parroquia donde fuiste bautizado manifestando tu decisión de dejar de pertenecer a la Iglesia Católica. La carta debe contener los datos del bautismo (parroquia y fecha aproximada).

Más info: www.apostasiacolectiva.org

 

El mundo en tu casa

CouchSurfing: es una red social de viajeros 2.0

CouchSurfing: es una red social de viajeros 2.0, una comunidad de contactos en línea permite viajar por el mundo sin tener que pagar un hotel. Sebastián Sigifredo te cuenta cómo hacer turismo alternativo, nuevos amigos y aprender idiomas desde la comodidad de tu departamento.

CouchSurfing (CS) es una red social que promueve el intercambio cultural entre personas de todo el mundo. Con CS podes viajar muy lejos o hacerlo sin moverte de tu casa acumulando experiencias con personas de otros países.

La comunidad tiene más de 2 millones de usuarios y está disponible en 33 idiomas. Fue creada en 2004 por Casey Fenton y en Argentina vive un auge vertiginoso desde 2009. La edad de los viajeros comprende desde los 18 a los 50 años pero la tendencia de “surfear un sillón” es elegida mayoritariamente por los jóvenes universitarios entre 20 y 28.

“La idea es compartir, conocer y nutrirse de las experiencias humanas de otros con diferente educación, cultura y pensamiento. Nos moviliza a ser personas de mente abierta”, cuenta Luciano, 28 años, estudiante y uno de los miembros más activos del grupo Córdoba de CS.
Para Federico Acosta, otro miembro local, la red “nació de una utopía y su mensaje es el de generar una posibilidad de encuentro e igualdad entre todos aquellos que sentimos la pasión de viajar porque vemos al planeta como nuestra casa. Reconociendo nuestras diferencias como algo enriquecedor y donde es posible aprender nuevas cosas y formas de ver el mundo”.
Para ingresar a la comunidad no es necesario cumplir requisito alguno. El primer paso consiste en hacerte miembro y completar tu perfil. A partir de allí podés empezar a hospedar a viajeros de cualquier parte del mundo o localizar contactos en los lugares donde quieras viajar. No existe ninguna obligación de las personas de alojar y tampoco tiene un fin comercial así que las estadías no se cobran. Lo único que esperan obtener a cambio es que te integres a su modo de vida y, en algunos casos, algo de ayuda con las tareas del hogar.
Luciano descubrió CS mientras atendía a una cliente extranjera en su trabajo. Corría el 2007 y él era vendedor en un local comercial al que llegó una chica alemana que nadie prestaba atención. Él ayudó a la viajera en su compra y ésta lo invitó a bailar tango junto a otros miembros de CS. “Jamás me sentí tan cómodo en un grupo nuevo de personas, en la mayoría de los casos reina la buena onda y la predisposición de ayuda es inmensa”, comenta Lucho. En cambio, Federico se sumó por referencia de un viajero suizo que encontró en la Patagonia y más tarde se convirtió en su amigo.

CouchSurfing en Córdoba

En cada ciudad existe un grupo más o menos estable que organiza actividades para los miembros. En Córdoba, durante un par de días se presentan opciones que incluyen desde reuniones para tomar mates en el Paseo del Buen Pastor pasando por un karaoke nocturno o una escapada de fin de semana a La Quebrada de los Condoritos. Actualmente, el grupo de Córdoba está más consolidado pero no siempre fue así. Cuenta Luciano: “Desde mi ingreso asumí un rol muy activo en la comunidad ya que siempre me gustó organizar mettings con personas que tienen interés de ayudar a conocer la ciudad a los viajeros. Cuando comencé no había mucha actividad pero le metimos pilas junto a otros surfers (miembros) locales y ahora es el nexo de conexión para varias actividades”.
La participación dentro de CS depende de los intereses y expectativas de cada usuario. Mila Francovich, 22 años, estudiante de Psicología, elige participar hospedando y hospedándose pero no descarta otras alternativas. “En algunas ocasiones que no puedo ofrecer mi couch me encuentro con gente sólo para tomar algo o salir a pasear”.

Visitas raras

Viajar a otros países parece la forma ideal de acceder a experiencias interculturales pero la tarea de los surfers en el ámbito local demuestra que también parte de esas vivencias pueden trasladarse a tu propio hogar. “Conocer a alguien de otra cultura no sólo te muestra mejor como es el mundo sino que completa la mirada de tu propio país sobre las cosas que nosotros, por vivir acá, las tenemos naturalizadas”, afirma Federico.
“Estar en contacto con personas que tienen realidades tan distintas a la nuestra y alojarlos en tu casa es como si su ciudad viniese con ellos y te enseñaran cada rincón”, opina Lucho.
Por el departamento de Mila ya pasaron unas 25 personas de distintos países del mundo pero más allá de la cuestión numérica ella rescata el factor humano: “De todos aprendí algo. Aclaro que jamás tuve una experiencia negativa si bien algunas son mejores que otras. En general, la gente es muy respetuosa y he aprendido sobre idiomas, costumbres, comidas, geografía, de todo”.
Lo cierto es que al recibir viajeros también se generan vínculos de amistad y muchos de los visitantes ofrecen sus hogares aunque no tienen obligación de hacerlo. “La mayoría de las personas que han pasado por mi casa me han ofrecido la suya y en algunos casos ya he retribuido tal gesto de amistad”, confiesa Samuel Cil, 33 años, egresado universitario y miembro activo desde 2009.
Lucho tiene planes de viajar a Brasil y luego pasar por Bolivia, continuar hacia Perú e intentar alcanzar México, siempre a través de la red de contactos de CS. Además, recibió invitaciones para ir a Puerto Rico y otra muy especial “para visitar Alemania con pasaje pago, cortesía de mi primera amiga de Couch en forma de agradecimiento por la ayuda y el tiempo brindado a ella durante su estadía en Córdoba”.

Experiencias seguras

La buena onda de los participantes hace que el éxito esté prácticamente garantizado de antemano. Sin embargo, CS cuenta con un sistema de validación y referencias que permite conocer los antecedentes del viajero o del posible anfitrión para evitar sorpresas desagradables.
El más utilizado consiste en revisar el perfil del candidato para saber las opiniones positivas o negativas que recibió de experiencias anteriores. Cada miembro califica a la persona con la que compartió la estadía y esa información queda disponible para que los demás usuarios de la comunidad puedan estimar el nivel de confianza del participante y valorar su hospitalidad.
“Es normal estar miedoso o inseguro ante la primera oportunidad pero después de la primera experiencia se aprende mucho. Además siempre se puede recurrir a otros miembros locales para asesorarte de onda”, dice Samuel. Mila cree que no hay motivos para preocuparse si uno está atento al sistema de referencias: “He tenido alrededor de 60 experiencias en CS y nunca me pasó nada negativo. Es cierto que se necesita tener la mente abierta y buena disposición, pero es de lo mejor que he hecho en mi vida”.

+ info: http://www.couchsurfing.org