Archive for 20 mayo 2010

Voodoo

Cuando la luz del día se extingue la noche se convierte en refugio de las sombras.

No se cuál fue el momento si es que existió alguno. Pasamos de aquellos días de distancias provincianas a un encuentro totalizador. La tarde en que pisé el suelo de sus pagos con la mochila a cuesta y sin culpas, la observé mientras se acercaba: sin mediar palabra me regaló una sonrisa de caramelo y todo se volvió verdor de enero.

Después le siguió una escapada fugaz hacia un promontorio de arena con cielos borroneados y soles lacerantes. Allí, cuando la luz del día se extingue, la noche se convierte en refugio de las sombras y la condensación de humedad en los cristales marca los límites de la espera.

Quizá fue durante el epílogo de una merienda de galería entre mates, olor a pan tostado, dulce de fruta y sus penas silenciosas que fluían como gotas de agua, por primera vez. Y yo, como un niño, sin saber qué hacer.

Quizá fue a las puertas de una noche fresca con el ruido de la calle de fondo, lugar de aprender a decir cosas nunca dichas y profesarnos abrazos tibios.

Quizá se trate de una postal de la última jornada: su humanidad al borde de la pileta, los pies apenas suspendidos sobre el agua, la mirada desvergonzada y una pregunta punzante cuya respuesta le susurré al oído segundos antes de abordar el colectivo.

Quizá tiene que ver con su impertinente risa de niña malvadisca, la musicalidad de sus palabras, su aroma a mandarinas recién cortadas, las incursiones a su habitación, los sueños pronunciados, el cansancio del placer, las bocanadas de aire puro…

Quizá sean todos y quizá sean muchos más. Lo cierto es que en aquellos días la magia ya se había echado a rodar. Voodoo child. Voodoo chilecito. 

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Historias filmadas a muchas manos

Parte del numeroso equipo de Muchas Manos Films.

Un grupo de jóvenes vinculados al mundo cinematográfico formó una cooperativa para rodar películas que conjugan entretenimiento y contenidos de calidad. Sebastián Sigifredo te cuenta cómo se hace cine en Córdoba con recursos limitados y una buena cuota de ingenio.

Enero de 2009. Los 35 grados del verano cordobés hacen difícil moverse, pensar, actuar. A Matías Carrizo el calor lo tiene sin cuidado: lo obsesiona la idea de hacer cine. En uno de esos días agobiantes, Matías se topa con el siguiente dilema: “Si la ciudad reúne tantos realizadores, creativos y talentos de la cinematografía que no tienen dónde mostrarse ¿Porqué no armar una comunidad para producir películas?”. De aquella pregunta iniciática surgiría una asociación cooperativa de trabajo que para hacer honor a su carácter multitudinario –congrega a más de 30 personas- se dio en llamar “Muchas Manos Films”.

Para crear la cooperativa el grupo debía filmar si o si. Necesitaban demostrar (y demostrarse) que no sólo se trataba de buenas intenciones. Así que parieron su primer vástago: un corto titulado ‘Sola en la noche’. Fue el acto fundacional al que luego le siguieron nuevos proyectos.

Los chicos de Muchas Manos comprendieron que para romper con la “abstinencia cinematográfica” -concepto acuñado por los integrantes para explicar el estado de desesperación de los realizadores cuando no producen, cuando no filman- se vuelve indispensable dejar de lado los recelos personales. Mientras se empapaban de cine, definían los principios básicos que iban a regir la flamante organización.

“Decidimos privilegiar la horizontalidad, abrirnos a una suerte de creación colectiva en la que todos somos productores ejecutivos, es decir, compartimos equipamientos, recursos, talentos, creatividad e incluso dinero en efectivo con el objetivo de filmar los productos de todos”, comenta Matías, fundador de Muchas Manos.

La cooperativa lleva adelante sus proyectos sin respaldo de empresas o fundaciones. A pesar que golpearon muchas puertas, la respuesta siempre es la misma: “Lo siento, estamos en crisis”. Un país que atraviesa vaivenes económicos permanentes y donde el cine no necesariamente es una prioridad, exige agudizar el ingenio y explotar al máximo la creatividad.

“Todo lo hacemos a pulmón y el dinero sale de nuestro bolsillo. El primer corto se filmó con equipos semiprofesionales propios. Para la segunda producción hicimos un esfuerzo mayor y alquilamos luces profesionales. En el tercer proyecto logramos reunir más fondos y utilizamos mejores equipos”, explica Matías.

De rodaje en rodaje

Los integrantes de Muchas Manos incursionan en la industria del cine a través de cortometrajes. La ópera prima ‘Sola en la noche’, fue dirigida por Matías Carrizo y protagonizada por Gisela Casalis. Se inscribe en el género del terror y fue escrito y rodado en un sólo día durante febrero de 2009. Además, participó recientemente del festival de género fantástico SHOTS 2010 en Nueva York.

‘El Bar donde Boris pierde el tiempo’, la segunda producción, nace de un proyecto postergado de Luis Maldonado: “El guión lo escribí en la época de la facultad. Era una cuenta pendiente que pude concretar con Muchas Manos. Se nutrió del aporte de todo el grupo, lo que enriqueció el producto final”, dice Luis.

El Bar… tiene la estética del cine negro de los años ‘50. Hicimos scouting por un montón de lugares hasta que dimos con la ambientación de antaño del -hoy desaparecido- bar Royal, en Alta Córdoba. El corto es atemporal, no se sabe en qué época transcurre: hay autos modernos pero el bar es antiguo. Nos inspiramos en las series de ‘Batman’ y en pelis como ‘Sin City’: queríamos darle ese aire”, añade Matías. A fines de marzo, la obra de Luis fue seleccionada para participar de la competencia oficial del Festival Internacional de Cine Independiente de Mar del Plata (MARFICI).

El salto cualitativo lo dieron con ‘Sin Pulso’, una comedia de acción de zombies que se filmó en varias locaciones de Unquillo y Salsipuedes e incluyó a 80 extras en escena.”El verdadero bautismo grupal se dio en el rodaje de ‘Sin Pulso’. Se generó mucha expectativa, fue una gran producción. Se trabajó fuerte en un uso eficiente de los recursos. Era el arte de arreglarse con lo que teníamos a mano: la sangre se hizo con almíbar y colorante; las vísceras con miga de pan, jalea y tinta”, recuerda Andrés Perona, otro destacado integrante de Muchas Manos.

Antes de que se retire el otoño se proponen rodar ‘En el mismo mar’, de la jujeña Jimena Muñoz, un drama donde los personajes se conectan entre sí durante una tarde lluviosa.”Refleja la importancia de las pequeñas cosas, lo valioso de los pequeños momentos”, revela Matías. Andrés agrega: “Tiene un enfoque experimental muy interesante. Me parece bella e inteligente en el uso de los recursos. Un ejemplo: apela a la animación para narrar cuestiones emocionales”.

Muchas Manos es una usina de ideas. Como dice su fundador “hay muchas historias en cola, hay muchas cabezas pensado todo el tiempo”. A la posproducción de un videoclip de Smoke Sellers, una banda oriunda de Villa María, se suman varios proyectos en danza: una miniserie realizada para el exterior, un corto de animación, otro del género fantástico…y hasta una comedia entre grotesca y bizarra sobre los correambulancias, unos oscuros personajes que intentan ganar dinero reclutando clientes entre las personas lesionadas en accidentes de tránsito. Por el momento la realización de largometrajes no está al alcance de la productora pero ya cuentan con dos guiones en espera: ‘SubUrbia’ y ‘Los recuerdos de Florencia’.

Entretenimiento con calidad

Mientras los cortos continúan recorriendo festivales y muestras itinerantes, los integrantes de Muchas Manos se ilusionan con difundir sus producciones entre el público local. Andrés considera que los festivales son interesantes “pero soñamos con fundar algo así como un mercado audiovisual; deseamos mostrar al ciudadano común que se pueden consumir realizaciones hechas en Córdoba porque están al nivel de lo que llega de afuera. Creemos que hay un público potencial que espera cosas y está muy bueno tener a esa gente en mente”.

En este camino de definiciones y objetivos, Muchas Manos se propone anular el distanciamiento que existe entre lo festivalero y lo popular, entre lo técnicamente depurado y la masividad. Por ello es que sus productos terminados pueden apreciarse en You Tube y por ello es que reivindican  filmes como la multipremiada ‘El secreto de sus ojos’ de Juan José Campanella o la aclamada serie ‘Los Simuladores’ de Damián Szifron.

“Queremos hacer cine donde pasen cosas, queremos personajes y conflictos. Queremos llegar a un público masivo brindándoles historias que condensen entretenimiento con contenido”, puntualiza Matías. Andrés completa el concepto: “Es posible hacer cine entretenido que a su vez tenga altos estándares narrativos y técnicos: ahí está el verdadero desafío”.

El artículo completo fue publicado en revista Doctámbulos! del mes de abril/2010.