Archive for 22 noviembre 2008

Nadar contra la corriente

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Una rubia se tiño de negro. Ocurrió en Guatraché.

 

Tras una década de ausencia regresé el pasado fin de semana a La Pampa. Esta vez para visitar a un@s amig@s cuyos rostros casi no recordaba. El reencuentro fue emotivo y borró de un plumazo todos esos años de distanciamiento. Pasó mucho tiempo pero en esencia somos los mismos.

 

Más allá del anecdotario personal, encontré en Guatraché -el pueblo donde viven estos amigos- algo fuera de lo común que merece especial atención.

 

Guatraché es un pueblo de 3.700 almas ubicado al este pampeano y casi al límite con la provincia de Buenos Aires. Situado en un área geográfica difusa, “no termina de pertenecer a la patagonia ni tampoco a la región pampeana”, dice al respecto un célebre habitante del lugar.

 

Amén de otras cualidades Guatraché tiene una singularidad compartida por escasos pueblos en el territorio nacional: con la llegada de los primeros colonos a la zona, en los albores del siglo XX, se asentaron allí varias oleadas de inmigrantes, en particular de origen eslavo.

 

Los descendientes de aquellos colonos conservan en sus apellidos y en su aspecto físico los últimos rasgos que la argentinización de sus ancestros no alcanzó a borrar. Grande fue mi sorpresa cuando conocí una muchacha que pugna por diferenciarse de sus pares tiñéndose el pelo color negro azabache. Luego descubrí que eran muchas las jóvenes que siguieron ese camino.

 

Se sabe: conseguir pareja en un pueblo puede ser una tarea compleja pero que una veinteañera rubia, de ojos claros y piel al tono decida renunciar a sus ‘cabellos dorados’ en un país donde los morochos son, como mínimo, valorados negativamente, marca un vuelco copernicano en la historia de la segregación vernácula.

 

Las consecuencias son imprevisibles pero se estima que tras la difusión de la noticia aumentará el número de suicidios entre los skin-heads que pululan en las grandes ciudades del mundo. Sin embargo, no serían los únicos consternados: Una investigación reciente logró determinar la existencia de otros experimentos sociológicos bizarros que podrían equiparársele.

 

Mendigos por elección

 

En Buenos Aires, una logia secreta formada por gerentes de multinacionales pertenecientes a sectores tan disímiles como el petróleo, la minería, las finanzas y la producción de soja, decidieron reeditar una historia por la que derramaron ríos de lágrimas en la niñez: “El príncipe y el mendigo”.

 

En la reserva más absoluta, los cuatro renunciaron a sus trabajos de oficina y a sus vidas de opulencia, se olvidaron de sus familias y se radicaron en Ciudad Oculta. Allí no fueron recibidos como esperaban pero están saliendo adelante con una pequeña cooperativa para recoger cartones.

 

Experiencia lujuriosa

 

Otro caso emblemático es el del Padre Juan. Juan era un sacerdote tucumano que dedicó más de 30 años de su vida a la carestía y el celibato hasta que harto de ver a sus pares vivir como reyes y nunca convocarlo para las ‘reuniones privadas’ decidió tomar cartas en el asunto.

 

Como se quería ir por la puerta grande canceló casamientos, aplazó bautismos y organizó una “misa especial” en su parroquia. Ese sábado dio el sermón de su vida y consiguió cautivar de tal manera a su auditorio que cuando empezó a sonar la cumbia mientras los monaguillos repartían vino entre los presentes nadie se horrorizó.

 

Los fieles se tomaron demasiado en serio -o en joda- la velada y la fiesta terminó mal. De madrugada la policía retiró los últimos borrachos que vegetaban sobre el altar. 

 

 

Nada volvió a saberse en Tucumán sobre el paradero del curita pero algunos viejos chismosos comentan que se fugó con la suculenta limosna de esa noche y se compró una chacra en Paraguay donde cultiva marihuana.

 

Los casos de personalidades invertidas se multiplican. A cuidarse porque quienes predican que no se puede nadar contra la corriente habrían comenzado a dudar…y yo también.

 

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Cumpleaños feliz en la Salamanca

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En la Salamanca los ojos de los parroquianos lo dicen todo.

La semana pasada fue mi cumpleaños y como ocurre en estos casos recibí saludos afectuosos y presentes de la gente más cercana. Sin embargo, noté cierta insistencia sobre la cuestión del festejo. Es decir, si organizaría o no una reunión social para homenajearme.

Con el paso del tiempo -y los años- caí en la cuenta que no me gusta ser anfitrión de nada y disfrutó mucho más cuando la fiesta es ajena. Elegir un lugar, convocar invitados, esperar su llegada y velar por su bienestar se asemeja más a la tarea de un bartender o relacionista público que a un despreocupado cumpleañero con niveles elevados de alcohol en sangre.

Pero a pesar de todos los pesares, y por casualidad, di con el lugar donde sí estoy dispuesto a un festejo rotundo: la Salamanca. No es el boliche de onda, ni un tugurio rockero, tampoco un burdel decadente.

La Salamanca pertenece a la cultura popular y es la residencia del diablo. Allí acuden las brujas como doncellas de hermosos cuerpos, lujosamente vestidas o semidesnudas; también llegan los brujos, los aparecidos, las almas condenadas, y los hombres y mujeres que desean realizar un contrato. En está gran fiesta la música se oye a un kilómetro a la redonda, se sirven los más deliciosos manjares y vinos de todas las clases.  

La fama no la acompaña: todo hecho misterioso o trágico, toda muerte, asesinato o suicidio, se atribuye a la Salamanca. Sobre la etimología del término, algunos autores le atribuyen orígenes diversos como “salamandra”, animal desde muy antiguo relacionado con el fuego y los espíritus del mal, o la voz quechua “sall-manca” (olla maligna).

Las salamancas más famosas de Argentina se ubican en las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, San Juan, Neuquen, Río Negro, Corrientes y Entre Ríos.

En Córdoba no hay ninguna así que estoy por abrir una convocatoria y juntar firmas para tener representación propia. El eslogan de la campaña será “Mandá todas las obligaciones al diablo y sumate a la Salamanca”.

Se dice que esta fiesta pagana tiene algunas reglas específicas que no pueden eludirse: “Quienes han ido de día a buscar su entrada no la encuentran. Lo más apropiado para los que deseen entrar será intentarlo los sábados a la medianoche, pues no existe ninguna en todo el país que no está abierta esos días”, explica Elena Bossi en su obra Seres mágicos de Ediciones del Copista.

Si querés formar parte de la primera escaramuza, ya sabes, anotate urgente… ¡¡¡ la taquilla está que arde!!!!

Ville-Marie, la Villa María desconocida

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Ville-Marie, el corazón de la Montreal multicultural.

 

 

Que contento me hace sentir el crecimiento de Villa María, mi lugar de origen. Desde que el campo volvió a levantarse la ciudad se vio recompensada con nuevos locales comerciales, se levantaron imponentes torres de edificios, se compraron autos y camionetas cero KM y mucho, mucho más…

 

 

Si hasta Accastello, el intendente que promete retirarse en cada nueva elección pero no puede porque, según parece, los vecinos le piden que se quede, se animó a construir un paso ferroviario con subnivel incluido y una biblio-medio-teca municipal de ultima generación.

 

 

El día que inauguraron el hotel de alta gama junto a un complejo con ruleta, black jack y maquinas tragamonedas, contiguo al histórico teatro Verdi y frente a un colegio y el municipio, mi algarabía fue total: jamás pensé que semejante pujanza podría ser superada.

 

La ‘villa’, como le dicen cariñosamente sus habitantes, entraba a codearse con el desarrollo “en serio” y dejaba atrás el lastre pueblerino que la caracterizó.

 

 

Hace apenas dos semanas el grupo Casino abrió el primer shopping con hipermercado de la ciudad y la verdad ¡ya no se que esperar!: el progreso ha llegado al pago con tanto impulso que tengo la agenda completa para visitar estos y otros maravillosos (no) lugares en los próximos dos meses.

 

 

Villa Maria se transforma a pasos AGIGANTADOS pero no es la única ciudad con ese nombre….parece que le salió la competencia en la otra esquina del continente. La segunda en discordia -o la primera, según la fecha de su fundación, en 1642- se llama Ville-Marie y está en Canadá.

 

 

Un barrio, una urbe

De acuerdo a Wikipedia, Ville-Marie es un distrito -algo parecido a un barrio- de la ciudad de Montreal. Tiene una superficie de 14,49 km² y una población de 75.880 habitantes. Es el núcleo fundacional de la moderna Montreal.

 

 

Considerado “el corazón de la metrópolis”, este distrito tiene un secreto bien guardado: el Montreal subterráneo. Unos 30 km de túneles que cubren 12 km² e incluye 60 complejos residenciales y comerciales ¡Lo que representa un 80% del espacio de oficinas y un 35% del espacio comercial del distrito!

 

 

Pasando en limpio: debajo del conglomerado de concreto, iglesias y centros comerciales que se elevan hacia el cielo canadiense hay un sub-mundo con bancos, hoteles, más centros comerciales, sedes sociales, edificios universitarios, residencias de lujo, así como siete estaciones de metro y dos estaciones de trenes.

 

 

Para tener una real magnitud de la diferencia con la VM vernácula cabe agregar que su homónima canadiense, sólo en el área subterránea, reúne más de 120 puntos de acceso y más de 500.000 personas la transitan cada día.

 

 

Algunas comparaciones son odiosas, otras dan tristeza…sobre todo cuando queda al descubierto ese paupérrimo seudo-localismo de cartón que sacamos a relucir con demasiada incómoda liviandad.

 

 

A propósito, el progreso -de algunos- no necesariamente es sinónimo de desarrollo -social y para todos-, particularmente en esta parte del mundo.